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La marca es el principal activo de muchas compañías, donde se concentra todo el esfuerzo de las políticas de Producción y Comercialización. Asimismo, al 65% de productos de marca que tienen éxito en el mercado le sale al menos un competidor desleal antes de un año.
El registro de una marca otorga a la empresa el derecho exclusivo a impedir que terceros comercialicen productos idénticos o similares con la misma marca o utilizando una marca tan similar que pueda crear confusión.
Al proteger un diseño industrial mediante un registro en una oficina de propiedad industrial de ámbito nacional o regional, el titular obtiene derechos exclusivos de impedir su reproducción imitación no autorizada por parte de terceros.
Una patente concede a su titular el derecho exclusivo de impedir a otros que utilicen comercialmente la invención patentada, reduciendo de este modo la incertidumbre, el riesgo y la competencia de imitadores.
La protección de los derechos de la propiedad industrial puede, en sede judicial, llevarse a cabo por vía penal o por vía civil. La jurisprudencia reciente del Tribunal Supremo ha reconocido que la marca es mucho más que un nombre, y son sus elementos son constitutivos, los colores, las formas, los grafismos y la disposición de éstos en la elaboración de la marca.
- Propiedad intelectual
- Falsificación de marcas
- Violación de patentes
- Uso indebido de patentes y marcas
- Plagio de procesos de producción
- Investigación sobre los intereses desleales del imitador
- Indagaciones sobre los canales de distribución del imitador
- Recopilación de pruebas de formas de distribución y de personal que trabaja con el fabricante imitador
- Pruebas videográficas de compras demostrativas
- Publicidad engañosa
- Investigación sobre espionaje industrial y medidas de contraespionaje
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